De la integración a la deportación, los nuevos retos para la migración venezolana

La integración a los países de acogida sigue siendo un desafío para la migración venezolana, más en tiempos en lo que los “retornos voluntarios” y las deportaciones se han convertido en una opción para los diferentes gobiernos. Desde Alemania, pasando por Islandia, Chile y Estados Unidos, se ha tomado la decisión de regresar migrantes, lo que ha puesto en alerta a países como Colombia, ante un incremento de los mismos en su territorio.

María Clara Robayo, internacionalista e investigadora del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario en Colombia, explicó en el programa En Este País, que se transmite por la Red Nacional de Radio Fe y Alegría que el gobierno de Gustavo Petro, que no ha aplicado deportaciones de venezolanos, podría experimentar una nueva oleada debido a que las condiciones críticas del vecino persisten.

“El 2023 vimos un cambio en la manera en la que los gobiernos de los países receptores de la migración venezolana fueron cambiando sus políticas públicas para pasar a ser más restrictivos. Ahora vemos vuelos de expulsión y supuestos retornos voluntarios en los que hay personas esposadas”, dijo Robayo en una entrevista para la cuenta @migramonitor.

Para la investigadora, la naturalización de que las condiciones de vida en Venezuela han mejorado es equivocada. “Sí ha habido cambios en Venezuela con respecto a los años 2018 y 2019, quizás los años más duros de la migración, pero cuando miramos a detalle las condiciones sociales del país siguen siendo muy complejas. El precio de la canasta básica y los índices de desnutrición tienen tasas muy altas”.

Según un estudio del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario de Colombia, la migración venezolana no ha parado pese a la narrativa de una mejoría en las condiciones socioeconómicas. “Venezuela sigue siendo el principal generador de migración en el continente y Colombia el principal receptor”.

Esta investigación arrojó que muchos migrantes están regresando a Venezuela y luego de 3 o 4 meses vuelven a emprender un nuevo proceso migratorio. “Así Colombia recibe a una población doblemente victimizada, por la difícil situación de Venezuela, pero también por lo complicado que se hace la integración en los países de acogida”.

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